Jesús, de 30 años de edad, se convirtió en un verdadero héroe al donar sus órganos y regalar esperanza a quienes hoy luchan por una oportunidad de vida.

Entre aplausos y en silencio respetuoso, una valla humana se formó en los pasillos del Hospital General IMSS Bienestar de Culiacán para despedirlo y honrar su último acto de amor: salvar vidas
Yesenia, tía de Jesús Humberto, recordó que su sobrino siempre se caracterizó por ayudar a los demás, y que esa esencia permanece viva incluso después de su partida.

Gracias a este acto de generosidad, riñones, hígado, corazón y corneas serán trasplantados, dando esperanza a pacientes que permanecían en lista de espera.

Algunos de estos órganos fueron trasladados en ambulancia al Aeropuerto
Internacional de Culiacán, para posteriormente ser llevados a la Ciudad de México, donde se realizarán los trasplantes.

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