Ismael Bello Esquivel entre el rescate al campo sinaloense y su ruta hacia San Lázaro este 2027

En política, como en el campo, las cosechas no son casualidad, se siembran con tiempo, estrategia.

Y en Sinaloa, uno de los nombres que comienza a generar conversación más allá de los surcos agrícolas es el de Ismael Bello Esquivel, actual secretario de Agricultura y Ganadería del estado.

Hay que decirlo sin rodeos, en el tema del campo, Bello Esquivel se anotó un logro que no es menor ya que el anuncio de que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural(SADER) concluyó con el pago del apoyo federal extraordinario a los productores trigueros sinaloenses representa un respiro real para el sector. 

Estamos hablando de 2 mil 250 pesos por tonelada, un incentivo que permitió alcanzar el precio de garantía de 7 mil 050 pesos por tonelada. 

Para muchos productores, esto significó pasar de números rojos a una relativa estabilidad.

En un estado donde el campo no solo es economía, sino identidad, este tipo de gestiones pesan. Y pesan políticamente.

Pero como suele ocurrir en estos casos, detrás de los anuncios técnicos también hay lecturas políticas. 

Los que conocen el tablero sinaloense aseguran que las constantes visitas de Bello Esquivel a la Ciudad de México no son únicamente para destrabar pendientes del agro. 

Dicen que, en corto, el funcionario ha estado tejiendo relaciones con liderazgos de Morena, con un objetivo claro: posicionarse como candidato a diputado federal.

¿Ambición legítima o estrategia preventiva? O tal vez ambas, como dijera el clásico no tengo pruebas, pero tampoco dudas.

No hay que olvidar su paso por el Servicio de Administración Tributaria del Estado de Sinaloa (SATES), donde tuvo un rol que muchos califican como de “juez y verdugo” frente a empresarios con cuentas irregulares. 

Esa experiencia le dio conocimiento, pero también le generó adversarios. Y en política, los agravios rara vez prescriben.

A eso se suma un factor clave donde el manejo de recursos desde la Secretaría de Agricultura, Bello Esquivel opera programas tanto federales como estatales, lo que implica una capacidad importante de dispersión de apoyos en el sector rural. 

Traducido al lenguaje político: estructura, presencia territorial y capital de negociación.

Por eso, para algunos analistas, la diputación federal no solo sería un siguiente paso natural en su carrera, sino también un escudo. Un espacio desde donde podría blindarse ante eventuales embates políticos o ajustes de cuentas.

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