Desde la arena caliente y el viento salino de Bellavista, en el municipio de Guasave, el mensaje principal fue la seguridad en Sinaloa donde es prioridad para el gobernador Rubén Rocha Moya.
Sin embargo el arranque del Operativo de Semana Santa 2026, encabezado por Rocha Moya, tuvo el tono institucional esperado, pero también el trasfondo político inevitable.
Bajo el sol que comenzaba a elevar la temperatura en la costa sinaloense, no solo se desplegaron estrategias de vigilancia y coordinación interinstitucional, también se delinearon, con sutileza, los nuevos equilibrios de poder dentro del movimiento dominante en el estado.
Bellavista, tradicionalmente un destino turístico familiar, se transformó por unas horas en el epicentro político del norte de Sinaloa.
Ahí, entre uniformes, vehículos oficiales y discursos protocolarios, las miradas se centraron en una figura que, sin necesidad de protagonismos explícitos, terminó por acaparar la atención: el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil.
No fue casualidad su presencia no solo fue notoria, sino respaldada por varios actores políticos de peso pesado.
A su lado, como en una escena cuidadosamente construida, aparecieron el alcalde de Ahome, Antonio Menéndez; la alcaldesa de Mazatlán, Estrella Palacios y el alcalde de El Fuerte, Gildardo Leyva.
Un bloque político que, más allá de la fotografía, envió un mensaje de unidad o al menos de alineación estratégica política con rumbo al 2027.
En política, las formas son fondo y lo ocurrido en Bellavista deja entrever que algo se está moviendo con mayor claridad al interior de Morena en Sinaloa.
No se trató únicamente de acompañar al gobernador en un evento de temporada si no fue, en esencia, una demostración de fuerza, de cercanía y de posibles consensos en construcción.
El calendario también juega su papel ya que hay una fecha que comienza a resonar con fuerza en los círculos políticos “el 22 de junio”.
Un punto de partida que podría marcar el cierre de filas en torno a quien habrá de encabezar los trabajos estatales del partido y, eventualmente, convertirse en el abanderado rumbo a la gubernatura.
Así, lo que inició como un operativo de seguridad para salvaguardar a los vacacionistas terminó por convertirse en un escenario de lectura obligada para quienes siguen de cerca la sucesión estatal.
Porque en Sinaloa, como quedó claro en Bellavista, la política no se detiene… ni siquiera frente al mar.

























